El multimillonario fingió viajar a Canadá porque sospechaba que su ama de llaves hacía algo a sus hijas cuando él no estaba. Regresó en secreto y encendió las cámaras ocultas… Pero 45 minutos después, salió de la sala de seguridad pálido y caminó directamente hacia su prometida.

Sofía se aferró a mi pierna.

Renata la vio.

—Ella quiere ocupar mi lugar.

Me acerqué.

—Marisol no necesitó manipularme.

Señalé discretamente una de las cámaras ocultas en una esquina.

—Tú misma me mostraste quién eres.

Cuando los agentes la condujeron hacia la entrada, Renata se resistió.

—¡Alejandro! ¡Vas a arrepentirte!

No respondí.

—¡Ella es una simple empleada!

Entonces miré a Marisol.

Después miré a mis hijas.

—No.

Renata se detuvo.

—Es la persona que protegió a mis hijas cuando yo no estaba.

Las puertas se cerraron.

Y por primera vez en años, mi enorme

casa quedó completamente en silencio.

No era un silencio vacío.

Era alivio.

Me senté frente a Marisol.

Valeria y Sofía seguían junto a ella.

—Necesito saber toda la verdad.

Marisol dudó.

—¿Desde cuándo ocurre esto?

—Casi 4 meses.

Sentí vergüenza.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

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