El multimillonario fingió viajar a Canadá porque sospechaba que su ama de llaves hacía algo a sus hijas cuando él no estaba. Regresó en secreto y encendió las cámaras ocultas… Pero 45 minutos después, salió de la sala de seguridad pálido y caminó directamente hacia su prometida.

Laura continuó:

—Encontramos 4 transferencias que requieren explicación.

Vi cómo Renata apretó la mandíbula.

—¿De cuánto estamos hablando?

Laura puso una hoja frente a mí.

Casi 26 millones de pesos.

Dinero enviado desde cuentas destinadas a gastos de la casa hacia empresas vinculadas con familiares de Renata y, posteriormente, a cuentas en el extranjero.

La miré.

—¿Robaste dinero?

—No.

—Aquí están las transferencias.

—Puedo explicarlo.

Laura intervino.

—También tenemos facturas por servicios que aparentemente nunca se prestaron.

Renata empezó a respirar rápido.

—Alejandro, escucha.

—Te estoy escuchando.

—Era una inversión.

dinero.

—Nuestro dinero.

La miré durante varios segundos.

—No existe ningún nuestro.

Renata se derrumbó.

—Yo iba a ser tu esposa.

—Ya no.

Los agentes le pidieron que los acompañara para esclarecer las acusaciones y formalizar la denuncia.

Renata reaccionó con furia.

—¡Todo esto es por ella!

Señaló a Marisol.

—¡Esa mujer te está manipulando!

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