El multimillonario fingió viajar a Canadá porque sospechaba que su ama de llaves hacía algo a sus hijas cuando él no estaba. Regresó en secreto y encendió las cámaras ocultas… Pero 45 minutos después, salió de la sala de seguridad pálido y caminó directamente hacia su prometida.

Valeria respondió antes que ella.

—Sí te dijimos, papá.

No pude mirarla.

—Te dijimos que Renata era mala cuando tú viajabas.

Recordé perfectamente aquella noche.

Yo estaba contestando correos mientras Valeria intentaba hablar conmigo.

—¿Qué respondí?

Mi hija bajó la mirada.

—Que dejáramos de hacerle difícil la vida.

Cada palabra dolía.

—También dijiste que Renata iba a convertirse en nuestra nueva mamá.

Sofía agregó:

—Y que teníamos que portarnos mejor.

Me cubrí la cara.

Yo había fallado.

No por falta de dinero.

No porque estuviera lejos.

Había fallado porque mis hijas habían hablado y yo había decidido no escuchar.

Sentí unas pequeñas manos apartándome

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