Los gemelos Mercer: una conspiración médica, una madre que volvió de la tumba y un padre dispuesto a todo

La confesión de Yates

En medio del enfrentamiento, con los hombres de seguridad Mercer neutralizando a los guardias de Vane, salió a la luz una revelación inesperada. Yates, seis meses antes, había enviado de forma anónima la última secuencia del tratamiento desde Zúrich. No podía deshacer el daño causado a Jonah, pero al menos había intentado dejar la cura en manos de alguien capaz de usarla.

No lo hizo por valentía —él mismo se llamó cobarde—, sino por culpa. Lawson pudo haberlo golpeado. En cambio, escuchó la voz de su hijo pidiendo volver a casa. Cruzó la habitación, lo levantó en brazos y sintió cómo Jonah se aferraba a su cuello con un simple: “Sabía que vendrías”.

Un último golpe antes del final

Cuando los vehículos federales rodearon el muelle y Vane comprendió que estaba acorralado, todavía guardaba una carta. Se rio antes de mirar a Genevieve y lanzar la pregunta que dejó al mundo de Lawson en suspenso: que le dijera de quién era realmente la investigación que había dado origen a los gemelos Mercer… y quién era, en verdad, su padre biológico.

Genevieve palideció. Mara susurró una negación. Y Lawson, con Jonah aún en brazos, entendió que rescatar a sus hijos había sido solo el primer paso. La verdad sobre su origen —y sobre el papel que Crosby Vane había jugado en la creación misma de los gemelos— era la batalla que apenas comenzaba.