La sangre abandonó el rostro de Alejandro.
—¿Cámaras?
—La cámara de
abogado fue directo.
—Si existe una grabación del ataque, un informe médico, mensajes sobre transferencias no autorizadas y un documento con firma falsificada, estás en serios problemas.
—Ella es mi esposa.
—Eso no te protege.
—El dinero se quedó dentro de la familia.
—Eso tampoco te protege.
—Puedo decir que ella me autorizó verbalmente.
—Los mensajes impresos indican lo contrario.
Alejandro cerró los ojos.
—¿Cuántos años podría enfrentar?
—Depende de los cargos. Fraude, falsificación, violencia familiar, lesiones… No puedo darte una cifra sin ver el expediente.
—Necesito que me representes.
Hubo una pausa
—Mi anticipo es de doscientos mil pesos.
Alejandro se quedó callado.
No tenía ese dinero.
Todo lo que usaba provenía de Valeria.
Sus tarjetas adicionales.
Su automóvil.
Su seguro médico.
Su estilo de vida.