Reconoce la emoción y déjala ir. Di en voz baja o en tu cabeza: “Veo esta tristeza o estrés y estoy dispuesto a dejarlo ir”. Un pequeño estiramiento suave en la cama también ayuda a hacer circular la energía.
Crea una rutina de relajación nocturna. Apaya las pantallas después de las 21 horas, baje las luces y evite la cafeína después de las 14 horas. Un té de manzanilla o una lectura ligera prepara mejor tu cuerpo.
Si te quedas despierto más de 20 minutos, levántate un momento. Ve a otra habitación, haz algo tranquilo (leer con luz suave, escuchar la lluvia) y vuelve a la cama cuando te sientas somnoliento. Esto hace que tu cerebro asocie la cama solo con el sueño.
Con el tiempo, estos despertares se vuelven menos molestos y más como una cita especial contigo mismo.