de la enfermedad arterial periférica.
Puede sentirse como:
Calambres.
Pesadez.
Ardor.
Dolor.
Cansancio en las piernas.
Molestias en pantorrillas, muslos, glúteos o tobillos.
Lo característico es que aparece al caminar, subir escaleras o hacer ejercicio y mejore después de descansar. Este fenómeno se conoce como claudicación intermitente.
¿Por qué ocurre?
Cuando estás en reposo, los músculos necesitan relativamente poca sangre.
Cuando comienzas a caminar, necesitas mucho más.
Si una arteria está lo suficientemente estrechada, puede no aumentar el flujo lo necesario y entonces aparece la molestia.
No todas las personas con enfermedad arterial periférica presentan el típico dolor al caminar. Algunas tienen síntomas diferentes y otras pueden no presentar síntomas evidentes.
Por eso mirar únicamente el dolor tampoco es suficiente.
Señal número 3: heridas que tardan demasiado en sanar
Una pequeña cortadura en un dedo, una ampolla producida por un zapato o una herida en el pie normalmente deben avanzar