Puede parecer un detalle completamente insignificante. Algunas mujeres tienen bastante vello sobre los dedos de los pies; otras apenas tienen unos cuantos pelos finos y algunas prácticamente ninguna. Normalmente pensamos que se trata únicamente de genética o de una cuestión estética. Y muchas veces es exactamente eso. Sin embargo, un cambio notable en el crecimiento del vello de los pies y las piernas también puede formar parte de las señales que los profesionales observan cuando evalúan la circulación sanguínea.
La clave está en una palabra: cambio. Tener poco vello desde siempre no significa automáticamente que exista un problema circulatorio. La cantidad de vello corporal varía muchísimo entre personas debido a factores individuales. Lo que merece más atención es que el vello que antes crecía normalmente comienza a desaparecer o crece mucho más lentamente, especialmente si ocurre junto con pies fríos, cambios de color, heridas que tardan en cerrar, uñas de