que el otro, cambios importantes de color o pérdida progresiva del vello acompañada de otros signos.
Una pérdida repentina y severa del flujo sanguíneo hacia una extremidad puede constituir una emergencia médica. Un pie o una pierna que repentinamente se vuelve muy doloroso, frío, pálido o azulado requiere valoración urgente.
Observar tus pies puede decir más de lo que imaginas
Nuestros pies suelen ser una de las partes del cuerpo a las que menos atención prestamos.
Los cubrimos con medias.
Zapatos.
Sandalias.
Los revisamos quizás cuando necesitamos cortar las uñas o cuando sentimos dolor.
VPero observarlos ocasionalmente puede resultar útil.
Fíjate en:
Cambios en la piel.
Heridas.
Uñas.
Temperatura.
Sensibilidad.
Color.
Y también en cambios llamativos del crecimiento del vello.
No para diagnosticar enfermedades mirando tus dedos.
Sino para conocer mejor tu propio cuerpo y reconocer cuándo algo ha cambiado.
Conclusión
El vello de los dedos de los pies no