Sentí que algo se hundía dentro de mí.
—¿Cuánto?
—Doscientos mil euros.
No podía creerlo.
Savannah continuó.
—Me dijo que tú merecías formar una familia con una mujer “adecuada”. Cuando rechacé el dinero, empezó a insultarme. Después dijo algo que nunca olvidé: «Si no sales de su vida voluntariamente, encontraré otra manera».
De repente, la frase escrita detrás de aquella fotografía cobró sentido.
«Fase uno.»
—¿Por qué no me lo dijiste?
Savannah bajó la mirada.
—Intenté hacerlo.
Aquella respuesta me dejó confundido.
Entonces sacó su teléfono y buscó entre antiguos archivos guardados en la nube.
Encontró una captura de pantalla.
Era un mensaje que Savannah me había enviado desde Madrid:
«Christopher, necesito contarte algo importante sobre tu madre. Por favor, llámame cuando puedas.»
Yo jamás había visto aquel mensaje.
—Nunca me llegó.
—Lo sé.
Savannah deslizó el dedo hasta otra fotografía.
Mostraba mi antiguo teléfono sobre