tres años.
Savannah tardó tanto en hablar que llegué a pensar que cambiaría de opinión.
Finalmente, se sentó frente a mí y apoyó ambas manos sobre su vientre.
—Hace tres años, poco después de que tu madre viniera a vivir con nosotros, viajé a Madrid por trabajo. ¿Lo recuerdas?
Asentí.
Había sido un viaje de apenas cuatro días.
—Tu madre apareció allí.
La miré desconcertado.
—¿En Madrid?
—Sí. Nunca te lo dije porque me hizo prometer que guardaría silencio.
Savannah explicó que una tarde, al regresar al hotel, encontró a Bernice esperándola en el vestíbulo. Mi madre le dijo que había viajado porque necesitaba hablar con ella sin que yo estuviera presente.
Al principio, Savannah pensó que quería arreglar su relación.
Pero Bernice le hizo una propuesta.
—Me ofreció