—De la última noche de nuestro antiguo matrimonio. A la mañana siguiente empezamos a vivir de nuevo.
Ahora tengo 64 años.
Y si alguien me pregunta si es posible comenzar una nueva vida a esta edad, mi respuesta será que sí.
Porque a veces la persona que más temes perder es precisamente la que está preparando para ti el comienzo más hermoso de tu vida.
Y, lo más importante, nunca es demasiado tarde para amar y hacer realidad nuestros sueños.