Fui a sorprender a mi esposo al hospital y su colega me preguntó llorando: “¿No te ha contado nada A kara?”

a planear en familia.

—¿Puedo pintar mi cuarto de verde?

Meses después, en nuestra cocina nueva, Andrés llegó a casa antes de que se pusiera el sol. Camila hacía la tarea en la mesa y yo contestaba correos de clientes nuevos. No era la vida perfecta. Pero esta vez la habíamos elegido juntos.