Fui a sorprender a mi esposo al hospital y su colega me preguntó llorando: “¿No te ha contado nada A kara?”

Pensé que era la forma de salvarnos. Casi no tenemos tiempo juntos.

—¿Y por qué no estaba yo en esa conversación?

—Porque pensé que ibas a decir que no antes de escucharme.

Ahí estaba. Andrés había decidido lo que yo iba a pensar antes de que yo pudiera pensarlo.

—No querías mi opinión. Querías que aprobara el plan cuando ya no quedara nada por discutir. No me voy a mudar, y no le voy a arruinar el año escolar a Camila.

Salí antes de que tomara otra decisión por mí.

Las cuentas de lo que costaba el cambio

Esa noche dormimos en cuartos separados. No era un castigo: necesitaba espacio. Al día siguiente le pedí la oferta completa, con horarios, guardias y fechas. Y fui descubriendo cosas: que había negociado dos entradas más tarde por semana, que había rechazado otra propuesta con más sueldo y peores horarios. Lo que quería