El multimillonario fingió viajar a Canadá porque sospechaba que su ama de llaves hacía algo a sus hijas cuando él no estaba. Regresó en secreto y encendió las cámaras ocultas… Pero 45 minutos después, salió de la sala de seguridad pálido y caminó directamente hacia su prometida.

Pero lo peor ocurrió cuando Valeria tomó la mano de Sofía.

Lo hizo sin mirar a nadie.

Un gesto automático.

Como si las 2 supieran exactamente lo que venía después.

Entonces comprendí algo aterrador.

Aquello no era

la primera vez.

Hacía meses que mis hijas intentaban decirme algo.

Y yo había estado demasiado ocupado para escucharlas.

Renata se inclinó hacia ellas.

—Arriba. Las quiero fuera de mi vista.

Sofía miró su conejo.

—Quiero mi peluche.

Renata soltó una risa seca.

—Entonces aprende a obedecer.

Sofía dio un pequeño paso.

—No seas mala con Valeria.

Renata extendió la mano y trató de sujetarla de la muñeca.

Marisol reaccionó.

Se interpuso.

—No la toque.

En el cuarto de seguridad me puse de pie.

Renata abrió los ojos.

—¿Acabas de empujarme?

Marisol no la había empujado.

Las cámaras mostraban todo.

—No la toqué. Solo estoy protegiendo a la niña.

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