- Nariz ligeramente levantada: optimista, pero también eternamente “juvenil”.
Al tipo opuesto, con la punta ligeramente levantada, mi madre solía llamarlo el “niño eterno”. Según ella, esos hombres suelen tener:
optimismo, sentido del humor;
deseo de aventura, viajes, nuevas experiencias;
una actitud más relajada
hacia las normas y restricciones.
Saben cómo hacer reír a la gente, sorprenderla y planear una escapada de fin de semana improvisada. La vida con ellos rara vez es aburrida.
La desventaja: a veces son menos serios, les cuesta asumir responsabilidades y posponen decisiones importantes. Si buscas un chico que crezca contigo, esto podría tener sentido. Sin embargo, si estás cansado de criar a tu pareja, este tipo de nariz podría ser una señal de alerta.
- Nariz pequeña y fina: un hombre precavido, pero también más vulnerable.
Mi madre describía a los hombres con narices pequeñas y delicadas como “almas sensibles”. No necesariamente débiles, sino más atentos a los detalles. A menudo tienen:
delicadeza en la comunicación;