Algunos aspectos importantes para tener en cuenta:
- La postura puede cambiar a lo largo de la vida según las etapas emocionales que atravesemos.
- El estrés o la ansiedad pueden llevarnos a adoptar posturas más cerradas, como la fetal completa.
- Los períodos de estabilidad suelen coincidir con posturas más abiertas y relajadas.
- La comodidad física también influye: un buen colchón y almohada pueden modificar nuestra postura habitual.