Despertarse de repente por un dolor intenso en la pierna puede ser una experiencia desagradable. Los calambres nocturnos son contracciones musculares involuntarias que suelen afectar principalmente a las pantorrillas, aunque también pueden aparecer en los pies o los muslos. En muchos casos son temporales y no representan un problema grave, pero cuando se repiten con frecuencia conviene prestar atención.
La hidratación puede ser importante
No beber suficiente líquido durante el día puede contribuir a la aparición de calambres en algunas personas. La pérdida de líquidos también puede producirse después de hacer ejercicio, especialmente cuando se suda mucho.
Mantener una hidratación adecuada durante el día es una medida sencilla que puede favorecer el funcionamiento normal de los músculos. Sin embargo, beber grandes cantidades de agua justo antes de acostarse no es necesariamente una buena idea, ya que puede provocar frecuentes interrupciones del sueño.
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