PARTE 2 — EL SECRETO DE LA CORONA

—Entonces ¿por qué me trataste como una enemiga?

No respondió.

El rey se dirigió a su secretario.

—Por favor, traiga la condecoración.

Un hombre
apareció sosteniendo una pequeña caja azul.
Mi respiración se detuvo.

El rey la abrió.

Dentro descansaba una insignia dorada.

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—En reconocimiento a su servicio y a la protección brindada a nuestros ciudadanos durante aquella evacuación, deseamos entregarle esta distinción honorífica.

Los invitados comenzaron a aplaudir.

Yo permanecí inmóvil.

No había esperado nada de aquello.

—Su Majestad, me siento honrada —respondí—. Pero los miembros de mi equipo también merecen reconocimiento.

El rey sonrió.

—Sus nombres figuran en la

expresión cambió.

—¿Qué ocurre, Su Majestad?
El rey respiró profundamente.
—Hay una cuestión relacionada con la operación de rescate de hace siete años.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué cuestión?

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