PARTE 2: CANCELÉ LA BODA SIETE DÍAS ANTES Y DESCUBRÍ QUE MI PROMETIDO Y SU ASISTENTE HABÍAN PREPARADO UNA VIDA A MIS ESPALDAS

Miré hacia el estacionamiento.

—Ya no importa.

Clara sonrió.

—¿Segura?

—Por primera vez, sí.

Caminamos juntas.

Y mientras el sol comenzaba a salir sobre la ciudad, pensé en aquella noche.

El asiento del copiloto.

La bufanda.

El termo.

La mano de Sofía apretando el cinturón.

Durante mucho tiempo pensé que había terminado una relación por un asiento.

Ahora sabía la verdad.

No terminé con Adrian porque otra mujer se sentara donde yo debía estar.

Terminé porque finalmente entendí que una persona que realmente te ama no necesita que le expliques por qué mereces un lugar a su lado.

Y mientras entraba nuevamente al hospital para comenzar otro día, sentí que cinco años de mi vida quedaban atrás.

No como una pérdida.

Como una lección.

Porque algunas puertas no se cierran para castigarnos.