Mi Hija Vendió Mi Casa Mientras Yo Estaba Fuera, Pero Olvidó Algo-Tan

mi casa?

—David dijo que tú estabas de acuerdo.

—¿Te dijo eso antes o después de que yo viajara?

Otra pausa.

—Antes.

Aquella respuesta me dolió más que la anterior.

Porque significaba que la idea ya existía cuando yo todavía estaba en casa.

La venta no había aparecido de repente mientras estaba en Londres.

Habían esperado el momento adecuado.

—¿Quién recibió el dinero? —pregunté.

Daniela respiró profundamente.

—No lo sé todo.

—Entonces dime lo que sí sabes.

—David dijo que una parte iba a cubrir la deuda.

—¿Y la otra?

No respondió.

Ya tenía mi respuesta.

No necesitaba que me la dijera.

Ese fue el segundo giro.

No habían vendido la casa solamente para resolver una emergencia.

Había dinero cuyo destino Daniela desconocía.

Y si ella no sabía dónde había terminado, tampoco podía sostener que había tomado aquella decisión para proteger a su esposo.

Colgué.

No porque quisiera castigarla.

Porque