5. Tratamientos tiroideos mal ajustados. Cuando la dosis es excesiva, puede influir en el recambio óseo.
6. Algunos diuréticos y medicamentos de uso crónico. Su efecto depende del tipo, la dosis y la condición tratada.
7. Terapias hormonales específicas. Pueden modificar el equilibrio óseo según el contexto clínico.
8. Combinaciones de varios fármacos. Aquí es donde muchas veces aparece el verdadero problema: no un medicamento aislado, sino la suma de varios factores.