La Puerta Cerrada Reveló Lo Que Vanessa Ocultaba De Las Cuatro Niñas-aurelle

El médico intentó hacerla regresar, pero ella negó con la cabeza.

—Papá.

Alejandro fue hacia ella.

—¿Qué pasa?

Lucía señaló las pantuflas.

—Esas eran las que vimos una vez.

Vanessa intervino de inmediato.

—Lucía, regresa con tus hermanas.

La niña se estremeció.

Alejandro se colocó entre ambas.

—Puedes hablar.

Lucía miró primero a Vanessa y después a su padre.

—Mamá Vanessa dijo que todo lo del cuarto era para cuando aprendiéramos a portarnos bien.

Alejandro sintió que la mandíbula se le tensaba.

—¿Entraron alguna vez?

—Una vez.

—¿Cómo?

—La puerta estaba abierta.

Lucía bajó la voz.

—Renata vio los regalos y quiso agarrar uno. Mamá Vanessa se enojó mucho. Después puso otra llave.

Vanessa soltó una risa seca.

—¿Ahora vas a tomar como verdad absoluta lo que diga una niña de cinco años?

Alejandro no respondió a la provocación.

Miró a su hija.

—¿Quieres volver con tus hermanas?

Lucía asintió.

Él la cargó y la llevó hasta el comedor.

Cuando regresó, Vanessa seguía esperando una pelea.

Alejandro no se la dio.

Tomó el sobre negro.

Sacó la tarjeta de acceso con el nombre de Adrián Vélez.

—Diecisiete entradas después de medianoche.

Vanessa respiró por la nariz.

—Ya te dije que no sabes lo que ocurre aquí cuando estás de viaje.

—Precisamente por eso quiero que me lo expliques.

Ella guardó silencio.

Alejandro revisó el salón.

Entre los invitados que aún no se habían marchado reconoció a un hombre que había visto un par de veces en reuniones organizadas por Vanessa.

Adrián Vélez estaba cerca de una puerta lateral con el abrigo puesto.

Alejandro levantó la tarjeta.

—Adrián.

El hombre se detuvo.

Vanessa se adelantó.

—Él no tiene nada que ver con tus problemas familiares.

La frase llegó demasiado rápido.

Alejandro miró a Adrián.

—¿Tú usabas esta tarjeta?

Adrián observó a Vanessa antes de contestar.

—Sí.

—¿Quién te la dio?

Otra mirada hacia ella.

—Vanessa.

—¿Para qué entrabas de madrugada?

—Me pidió ayuda con algunas cosas de la casa y con compras.

Vanessa dio un paso hacia él.

—Cuidado con lo que dices.

Adrián la miró de frente por primera vez.

—Me dijiste que Alejandro estaba enterado.

La fiesta dejó de importar.

Ya no había música, risas ni copas levantadas.