Intercambia lugares con su hermana gemela para enfrentarse a su violento marido: una noche que lo cambió todo

Un parecido que se convierte en una fortaleza

Siempre han sido casi idénticos. Misma silueta, misma voz, mismos gestos. Con el paso de los años, algunos detalles los distinguieron — pero para un extraño, siguieron siendo el espejo perfecto el uno del otro. La gente los confundía en el supermercado, en la calle, a veces incluso entre viejos conocidos.

Ahí es donde surgió la idea.

Loco. Arriesgado. Quizás irresponsable. Pero terriblemente lógico.

Qué pasaría si intercambiaran lugares? Qué pasaría si Léa acudiera al marido de Emma —en su lugar— para demostrarle que ya no asustaba a nadie?

Las dos hermanas se miraron. Ninguno necesitaba hablar. La decisión fue tomada.