– ¿A tu oficina?
Dejó de moverse.
Pude ver el instante que él entendía.
– Sandy.....
“Ayer fui a tu lugar de trabajo”.
Poco a poco sacó una silla.
“Déjame nemli explicarte”.
“La recepcionista me dijo que has estado de licencia toda la semana”.
Él asintió.
– Sí.
“Y hoy seguí tu coche”.
Su expresión cambió.
– ¿Me has seguido?
– Sí.
“Sandy, no ?nemli puedes simplemente...”
– Lo sé.
No he intentado defender lo que he hecho.
Después de que mi marido había cruzado un límite.
Pero así había fingido trabajar cada mañana mientras se inventaban reuniones que nunca existieron.
“Has estado realizando una semana de trabajo entera”, le dije.
Se sentó.
Me quedé de pie.
“¿Por qué pasas tus días en un centro de aprendizaje con Frank?”
Su cara cambió inmediatamente.
– ¿Has visto a Frank?
– Sí.
Se frotó la frente.
– ¿Él lo sabe?
– No.
“Bien”.