-
- Rigidez matutina que aumenta con el movimiento.
- Dolor de cadera al caminar, subir escaleras o levantarse.
- Dificultad para ponerse los zapatos y agacharse.
- Sensación de roce o crujido en la articulación.
- Dolores localizados en la ingle, el muslo o la rodilla.
- Fatiga muscular, problemas de equilibrio, dolor nocturno o sensación de calor en la cadera.
Compresas de terapia de frío
Buenas noticias: puedes vivir con una cadera desgastada.
No es necesario esperar a sentir un dolor intenso para tomar medidas. Un diagnóstico precoz puede disminuir la progresión del desgaste y mejorar la calidad de vida.
Aquí tienes algunas soluciones sugeridas:
Alivia el dolor
Paracetamol o antiinflamatorios ocasionalmente, siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario.
Muévete… pero con cuidado

Actividades sugeridas: natación, ciclismo, caminatas regulares en terreno llano.
Las sesiones de fisioterapia ayudan a fortalecer los músculos alrededor de la cadera y a mantener una buena movilidad.
Alivia la presión sobre la articulación.
Continúa en la página siguiente.