El hombre respiró profundamente.
—Porque el señor Harrison la conocía mucho antes de conocerla a usted.
Sentí queel suelo desaparecía bajo mis pies.
Volví a mirar la fotografía. Detrás había una fecha escrita a mano: 12 de mayo de 1996.
Recordaba perfectamente aquel año. Elena atravesaba una época difícil. Había perdido su pequeño negocio, acumulaba deudas y durante meses evitó hablar conmigo sobre lo que estaba ocurriendo. Después consiguió recuperarse de una manera que nunca llegó a explicarme.
Siempre pensé que alguien le había prestado dinero.
—Harrison ayudó a su hermana —continuó el abogado—. Pero no de la forma que probablemente está imaginando.
Sacó otro documento del sobre y lo colocó delante de mí.
Era una escritura antigua.
Elena figuraba como propietaria de una pequeña casa en la costa. Debajo aparecía el nombre de una empresa que yo no conocía.