Mi Cuñada Cayó En La Trampa De 25 Millones Y Reveló Todo-xurixuri

Ahora sonaba diferente.

—Eso estoy haciendo.

Terminó la llamada.

Su abogada no celebró.

Solo le recordó que la propiedad de la casa, la compañía y las cuentas principales seguía documentada a nombre de Valeria desde antes del matrimonio, y que podía retirar de inmediato los accesos administrativos que ella misma había concedido a Julián.

Valeria autorizó únicamente eso.

No tocó cuentas personales de otros.

No intentó castigar a Abril mientras estaba hospitalizada.

No hizo movimientos para borrar sus propias decisiones de aquella madrugada.

Julián dejó de ser director de hecho en cuanto sus accesos fueron retirados y las personas responsables de las cuentas corporativas recibieron la instrucción de no aceptar operaciones firmadas por él.

Las tarjetas que Abril había usado durante años también quedaron bloqueadas porque pertenecían a la empresa.

Ese detalle provocó una conversación que Valeria no esperaba.

Dos días después, Abril pidió verla.

Tenía el rostro cansado y cada movimiento le costaba, pero estaba completamente consciente.

—Hay algo más —dijo.

Valeria se sentó frente a ella.

—Dímelo.

Abril evitó mirarla al principio.

—Yo sabía que Julián estaba haciendo trámites con tus datos.

Valeria no respondió.

—Me pidió documentos que estaban guardados en la oficina y le ayudé a conseguir copias —continuó Abril—. Dijo que eran para renovar cosas de la empresa.

—¿Sabías de la póliza?

—No al principio.

Valeria esperó.

Abril tragó saliva.

—Después vi la cantidad.

—Veinticinco millones.

—Sí.

—¿Y me dijiste algo?

Abril negó con la cabeza.

—No.

Aquello dolió de otra manera.

Abril no era una víctima inocente en toda la historia.

Había aceptado el dinero de Valeria, había utilizado tarjetas de su empresa, había participado en las burlas y había guardado silencio al descubrir algo que debía haberle parecido extraño.

—¿Por qué? —preguntó Valeria.

Abril se quedó mirando sus manos.

—Porque toda mi vida aprendí que era más fácil estar del lado de Julián que estar en su contra.

Valeria recordó el apodo.

—También me llamabas la incubadora millonaria.

Abril cerró los ojos.

—Sí.