Los médicos me dijeron que estaba esperando 7 bebés… pero en la sala de partos ocurrió algo que dejó en shock a los médicos y al mundo entero

está buscando algo, a veces simplemente me detengo y los observo.

 

La gente me dice:

 

—Eres una madre muy fuerte.

 

Pero yo conozco la verdad.

 

No me hice fuerte porque quisiera serlo.

 

Me hice fuerte porque nueve pequeñas vidas me eligieron.

 

Y cuando recuerdo aquel día, cuando todos estaban preparados para siete bebés pero luego se escuchó el noveno llanto en la sala de partos, comprendo una cosa.

 

A veces un milagro no llega en silencio, de una manera hermosa o fácil.

 

A veces un milagro llega a través del dolor, el miedo y las lágrimas.

 

Y un día, cuando toda la habitación queda paralizada por la sorpresa, simplemente comienza a llorar.

 

Para que todos puedan comprender:

 

lo imposible ha nacido.